Un tema que siempre he querido publicar es respecto a una de las pasiones de mi vida: la música. Por hoy, será acerca de uno de los amores de mi vida: Slayer.
En algún momento de mi secundaria, allá por el 2007, estaba sentado frente a la computadora de mi casa como buen niño rata casi todos los días a todas horas, cuando de pronto una de mis amistades por internet, en el legendario MSN se aproximó a mí una tarde, una tarde que cambiaría mi vida.
![]() |
| El Messenger de antes, putos. |
Yo en aquel entonces no tenía ni la más nanométrica idea de lo que era el metal con todas sus letras, el metal puro, el metal más brutal, el más patea traseros. Si bien por aquel entonces yo ya conocía bandas como Motorhead, Alice Cooper, Pantera, Metallica, Iron Maiden, etc... yo aún no me lanzaba de cabeza al fondo del océano metalero, conocía lo que todos conocían (a menos de que fueran reguetoneros) y basta con decir que todo lo que conocía a fondo era Slipknot y Linkin Park.
Aquella tarde entonces, un buen camarada que sólo recuerdo como Antonio "agentorange@..." me asaltó por completo. Con él solíamos compartir gustos musicales y opiniones respecto a bandas como Hammerfall y Amon Amarth, así que es probable que todo surgiera de una plática sobre ello.
La ventanita azul emergió en la esquina inferior derecha de mi monitor como el Sol emerge por el horizonte en las mañanas, con un mensaje que mis inocentes e incautos ojos recibieron sin tener la más remota idea de lo que estaba por venir: "Has escuchado Slayer?".
Obviamente, como todos los que me conocen saben, no dejo pasar ninguna oportunidad de escuchar música, la que sea, hasta a lo más ridículo le doy una escuchada decente y sin prejuicios, tratando de ser objetivo al respecto, ya después vendrá mi opinión subjetiva. Con ésta premisa me aventuré a hacer doble click en mi viejo confiable que me vinculó a tantas bandas en el pasado: el Ares. Este software era una especie de Spotify clandestino que te permitía conseguir no sólo canciones, sino imágenes, videos, documentos y toda clase de cosas que descargabas y abrías bajo tu propio riesgo, pues era un fango que solía hacerte jugarretas con el porno, algo así como los videos con gemidos hoy en día.
Después de algunos minutos de haber ingresado "Slayer" en el buscador y descargado las primeras 10 o 15 canciones que aparecieron, mi confiada mente me incitó a hacer doble click en una de las canciones. Oh Dios, qué ingenuo, qué virgen, qué mal preparado y qué desprevenido estaba.
Yo a mis 14 años, fui despojado de toda visión anterior que tenía respecto a la música, respecto al balance entre el bien y el mal, el PAN y el PRD, las Chivas y el América. Simplemente lo que mis oídos estaban por escuchar era algo más allá de todo lo que había tenido entendido por brutal, por extremo y pesado.
Angel Of Death.
La canción no te da un aviso, no te hace prepararte, simplemente te explota en la cara en la forma más brutal imaginable, y sí, me voló la puta cabeza.
En cuanto su sonido penetró mi mente supe que era lo que había buscado por tanto tiempo, metal, metal de verdad, de ese que te imaginas cuando alguien habla de rudeza, del metal más pesado y agresivo. Está por demás hablar de esos esquizofrénicos solos duales de guitarra y el velocista ritmo de Dave Lombardo en la batería.
Seguí con South of Heaven, una melodía tétrica y obsesionante que recorre tu espina dorsal durante el primer minuto y medio de la canción, simplemente era un clásico para mi ya impaciente alma, que se volvió adicta de inmediato al sonido de Slayer, Raining Blood, Seasons in the Abyss, Black Magic, lo que fuera que escuchara era algo que mis sentidos reconocían como si en otra vida las hubiera amado y ahora vuelto a encontrar, fué mágico.
Después todo cobró sentido, Angel Of Death la había escuchado en alguna parte de Gremlins 2 en mi infancia y esa playera negra de un águila que traía mi prima cuando yo tenía 4 años, era de nadie menos que Slayer.
No sólo fue el sonido, sino la letra de las canciones, que en ese momento pubértico de mi vida me hizo sentir que no era el único que pensaba de esa manera, que había al menos otros 4 señores que compartían mi manera de ver la sociedad, y sobre todo la religión.
Si bien hoy en día podría diferir un poco en cuanto a éste último tema, me sigue pareciendo fantástica la forma en que plasmaban lo maligno y lo herético en sus letras, con sublimes mensajes metafóricos y referentes a nuestro mundo como es el perfecto reflejo de Chemical Warfare o Silent Scream.
El resto de mis días a partir de ese momento ya todos lo saben, me he dedicado a dar a conocer la palabra de Slayer a todas y cada una de las personas que conozco, hasta el punto de cometer vandalismo y alterar el orden.
Algún día haré mi lista de canciones y discos favoritos de Slayer, pero por ahora ve a la farmacia más cercana, compra un frasco gigante de vaselina y vuelve a tu casa a ponerte cómod@ escuchando SLAAAAAAAAYERRRRGHHHH.

