jueves, 16 de febrero de 2012

No más Barras


Me entristece ver cómo un deporte es transformado en un recuerdo de tragedia, un día negro en el historial del fútbol a nivel mundial. Lo que pasó en Egipto no es algo tan aislado sin embargo, en Europa se sabe de la violencia que hay en los estadios, por mencionar algunos en Italia, Grecia, e Inglaterra.

En México existían las clásicas porras, algo que muchos hoy en día (faltos de tradición, conocimiento histórico y ambrientos de una "anarquía" y rebelión contra el sistema que no saben fundamentar) calificarían como "anticuado, aburrido y tonto". Siendo estas sustituidas por una importación de las "barras bravas" sudamericanas, en busca de elevar la asistencia a los estadios por parte de directivas de América, Pumas, Cruz Azul y Pachuca, medida que se nacionalizó con el tiempo.

¿Porqué me molestan? Primeramente es algo totalmente malinchista, hay cosas positivas que se pueden copiar del extranjero, ¿Pero las barras bravas? Todo sea eso sí, por los intereses, un intento desesperado de las directivas por atraer a la gente a los estadios nuevamente, aunque positivamente de "bravas" les queda poco. El arquetipo es el de un grupo de personas que apoyan con cánticos durante el partido a su equipo, valiéndose de tambores, trompetas, trapos y banderas. Vamos bien hasta aquí, ahora pasemos a donde se derrumba todo concepto favorable, el fanatismo que se desarrolla dentro de los miembros, el uso de palabras nefastas como "hincha, hinchada, awante" ¿Se habla así en México? Que no jodan. Sus señales con las manos como si fueran pandilleros, eso sí, ellos sienten que representan la lealtad a su equipo. La falta de raciocinio para comprender dónde termina un partido de fútbol y dónde empieza el vandalismo. ESTO ES LO QUE ME MOLESTA.


Yo entiendo a pesar de todo, que hay personas dentro de las "barras" que no merecen ser etiquetadas dentro de todo esto, personas que van a divertirse, saltando y cantando a favor de su equipo con el mejor de los ánimos, sin meterse en problemas, a ellos les aclaro que esto no va en su contra pero igualmente les pido disculpas si se llegan sentir ofendidos.

Yo soy de la idea de que al estadio vas a lo que vas, a ver el partido y por supuesto apoyar a tu equipo, pero pareciera que estos individuos a lo único que van es a cantar con un desagradable acento argentino, abusando de los xenismos presuntamente "apoyando a su equipo" y a buscar pleito al final del encuentro. Al menos esto es lo que me han demostrado en mis visitas al estadio. Ya no me siento seguro ni con la confianza de ir con mi familia a ver un partido, porque hay quienes no se miden para atacar en grupos, con palos y piedras, llegando a caballazos por la espalda. Personas que merecen mi total desprecio. Insisto en que no todos son así, pero en estos casos donde estas "instituciones", apoyadas por las propias directivas de sus respectivos equipos, son un riesgo latente para el verdadero espectador del deporte deberían ser exterminadas. Por unos pagan todos, lamentablemente pero yo preferiría convertir a los aficionados leales en mártires que rendirle cuentas a la FIFA y al propio gobierno por tragedias a causa de este fanatismo enfermo.

Dentro de estos mismos grupos se sabe del uso de drogas, la violencia interna y las tendencias vandálicas de sus miembros, sin embargo todo deriva gracias a los intereses de las directivas, pues mientras los estadios no estén vacíos y las barras sigan siendo un pretexto de recursos no se van a acabar pronto, quizás nunca.

En México sin embargo no estamos a la altura de incidentes como los de Argentina, Italia o Inglaterra, pero ¿para qué llegar esperar a que pase algo? Ahogado el niño se tapa el pozo, y desgraciadamente en un país potencia y paraíso de la corrupción asi será, ¿Para qué pedir permiso, si se puede pedir perdón?

En un estadio cualquier imbécil de las "barras" empieza a buscar la manera de joder a un aficionado rival nada más porque sí, por el gusto de sentirse superior a lo salvaje, simplemente por llevar una playera del equipo contrario. Me ha tocado vivirlo principalmente en las afueras del estadio Morelos, en mi ciudad de residencia. Quizás sea por una rivalidad entre las barras de Pumas y Morelia, pero siempre que asisto a estos partidos me ha tocado ver conflictos por todas partes entre aficionados, he visto cómo entre 6 cobardes golpean en el suelo a un aficionado, las provocaciones a gritos y amenazas, cómo se ponen a lanzar piedras a otros sólo porque "son rivales" sin siquiera pensar en el daño físico y psicológico que esto implica a su víctima pues para ellos es un orgullo más de sus numerosas riñas entre barras, muchos hasta suben videos del abuso como trofeo y siguen amenazando, qué estúpida ideología la de estas personas.
La vida por sí misma es grandiosa, la integridad del cuerpo humano... no entiendo porqué abatirlo, porqué lastimarlo. Agredir al prójimo por un desenfrenado fanatismo jamás me va a parecer parte de una actividad recreativa, a mí que no me vengan a engañar con que es lo que "le pone sabor y ambiente" a los partidos, porque esto ya deriva en una psicopatía. Hay que apreciar el deporte por sí mismo, sabiendo de fútbol ver cualquier partido te puede resultar interesante, más allá de lo entretenido. Yo no veo un partido de fútbol para escuchar porras, el espectáculo principal está en la cancha. ¿Ambiente? Vayan a una fiesta, a un antro, al estadio: a ver fútbol.
Entiendo también que hay agresiones en contra de estas Barras, principalmente de la policía, todos sabemos del abuso por parte de los uniformados y está mal, pero que las Barras se cuelguen el título de perseguidos y oprimidos por el sistema es estúpido, entiendan, son miembros de una porra-barra de fútbol, no son ningún movimiento social de trascendencia, ningunos izquierdistas ni liberales en busca de libertad y mientras sigan distribuyéndose drogas entre sí e incitando a la violencia que no me vengan a vender su imagen de zapatistas.

 Las gradas europeas son las que tienen todos mis respetos, en la tierra que vió nacer el balompié se demuestra con total elegancia a qué va el público a un estadio. Como jugador aprecias mucho más los aplausos por tu esfuerzo que una entonada argentina sonámbula durante la mayoría del encuentro. En Europa sí se aprecia el deporte como tal, las reacciones de los aficionados son las de cualquier obra de teatro, un arte.



Las porras van a seguir existiendo, pero que las directivas las dejen de reconocer y darles apoyo; la violencia también pues nunca falta el alcoholizado que tampoco sabe medir su afición al equipo. Las cervezas se venden antes y durante el partido, no hay un control. Pero claro que mientras el interés de los de "corbata" esté por encima de la seguridad esto no va a cambiar.